II Digital Law World Congress: la regulación del Blockchain.

El pasado 21 de febrero, en el marco del II Digital Law World Congress, organizado por ENANTIC y el Il.lustre col.legi de l’Advocacía de Barcelona, nuestro socio Ignacio Lacasa, moderó un panel de expertos en blockchain.

En él participaron Pablo García Mexía, abogado jurista digital, Of Counsel en Ashurst LLP; José Ramón Morales, socio de Garrigues y responsable del sector de Tecnología & Outsourcing y corresponsable de Garrigues Digital y Xavier Foz, Socio del Departamento de Derecho Mercantil Roca Junyent. En la mesa se debatieron temas relativos a la regulación del blockchain, los smart contracts y la criptomoneda.

 

La regulación del blockchain.

En opinión de Pablo García, los gobiernos y las organizaciones internacionales, como por ejemplo los bancos centrales, han visto la necesidad de acometer una regulación del blockchain, a pesar de que esto puede llegar a comprometer la innovación. Algunos mecanismos, como los sandbox, podrían ser la solución a medio camino entre la no regulación y la regulación de esta tecnología. Esto permitiría avanzar en su aplicación, experimentar y testarla antes de ponerla a disposición del gran público sin regulación alguna.

Sobre quiénes deberían ser los destinatarios de la regulación, Pablo García lo tiene claro: no deberían ser los usuarios finales dado que son quiénes menos conocen este tipo de tecnología. Más sentido tiene en cambio que sean los intermediarios, los “wallets” o las oficinas de cambio, que al final serán los “gatekeepers” y funcionarán como puntos de conexión entre los creadores de sistemas que operen con blockchain y el usuario final.

La privacidad es uno de los temas más importantes a los que se enfrenta el blockchain, la imborrabilidad de los datos plantea problemas con el reconocido derecho al olvido y deberá resolverse esta cuestión.

 

Smart contracts.

José Ramón Morales los define como “piezas de código embebidas en unos bloques de datos que codifican una lógica de negocio” sobre los que se pueden establecer mecanismos de auto ejecución programada. La secuencia lógica de un smart contract es:

  1. Previsión (de aquello que puede pasar)
  2. Verificación (a través de una fuente externa y objetiva)
  3. Auto-ejecución (sin que las partes puedan evitarlo)

Estos procesos de auto-ejecución plantean también un gran reto porque llegado el caso, será un juez quién deba analizar quién verificó la condición, cómo se hizo y si se hizo bien.

Con relación a la pregunta lanzada por Ignacio Lacasa sobre si los abogados seguirán siendo necesarios cuando el blockchain sea una realidad, José Ramón Morales opina que sí: los abogados seguirán siendo necesarios en términos de transacción. La lógica de empresa, la lógica del negocio, será plasmada por el abogado, ya sea en papel o en código. El lenguaje de programación podrá resolver muchas cosas pero lo más seguro es que un smart contract tenga que convivir con un contrato tradicional para complementarse.

En opinión de este experto, los smart contracts tenderán hacia la estandarización, como ya pasa con la mayoría de contratos financieros y similares.

Los sectores en los que este tipo de contratos pueden tener más recorrido según este experto son el del transporte, la logística, el financiero, la energía y añade Pablo García, el sanitario.

 

Criptomonedas.

 Ya cerrando la mesa, Xavier Foz en relación a la criptomoneda comenta que desde 2017 existe una regulación mucho más clara para hacer emisiones de tokens.

Fue en ese año cuando cambia la regulación y empieza a haber emisiones de ICO’s de cientos de miles de tokens. Los tokens son instrumentos financieros según la CNMV y por lo tanto, se considera que una emisión de tokens es equiparable a una emisión de valores.

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